Extrañas minificciones de Pu Sung-Ling


 

El enano

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 0.5em}Durante la época del emperador Kangxi* existía un mago que portaba una caja de madera en cuyo interior había un enano, quien no medía más de dos chi**. Cuando la gente le regalaba dinero al mago, éste abría la caja y le ordenaba al enano que saliera. El enano ponía los pies fuera, cantaba una melodía y de nuevo se introducía en la caja.

Un día cuando el mago arribó al distrito de Ye el juez tomó posesión de la caja y le preguntó al enano por su origen. Al principio el enano no osaba hablar. Pero luego, ante la presión del juez, empezó a explicarlo todo. Dijo que era miembro de una honorable familia y que un día, al regresar a su casa desde la escuela, el mago lo hechizó. Le había dado a beber una pócima que hizo que se le empequeñecieran los brazos y las piernas. Después lo exhibió en muchos lugares. El juez dio la orden para que mataran al mago a palos.

 

Jugar al ahorcado

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 0.5em}Un bribón del pueblo andaba un día paseando por las afueras con algunos amigos, cuando vio a una joven montada a caballo quien se acercaba.

—Les apuesto lo que uds. quieran a que hago reír a esa muchacha—, le dijo el bribón a sus amigos.

Los amigos se burlaron de él y apostaron una comida. El bribón se colocó delante del caballo y empezó a gritar: —Quiero morir! Quiero morir!

A continuación, amarró la faja* a una raíz que colgaba de lo alto de un muro, le dio una vuelta alrededor de su cuello y alargó el gañote como si se hubiese ahorcado. La joven sonrió cuando pasó. Los amigos del bribón, a duras penas, reprimieron las risas. Comenzaron a carcajearse al observar que el bribón no se movía, a pesar de que la joven ya se había alejado. Se le acercaron al bribón. Éste mostraba la lengua afuera y los ojos lustrosos. Había fallecido.

(Dice el extraño cronista: No resulta increíble que alguien se ahorque con una raíz? Constituye un buen aviso para los bribones!).

La oca

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 0.5em}Un cazador de Tianjin capturó a una oca. De vuelta a su casa, la oca macho fue tras él, volando en círculos y graznando quejumbrosamente.

Al siguiente día por la mañana, muy temprano, el cazador salió de su casa y se topó de nuevo con la oca macho que volvió a seguirlo, sin dejar de graznar. En una ocasión, se le acercó tanto que el cazador decidió aprehenderlo. Pero el ave alargó el pescuezo y expulsó un pedazo de oro. El cazador creyó entender su propósito.

—Esto es para lograr la libertad de tu compañera, no?

Dejó libre a la oca hembra. Las dos aves corrieron de un extremo a otro, expresando felicidad y pena al mismo tiempo. Luego, partieron volando.

El cazador pesó el oro. Equivalía a dos liang* con seis qian**.

Ah! Cómo saben las aves del amor concentrado así! Triste o no triste, en la vida hay separaciones, empero el asunto no es de esta manera?

 

Voló el buey

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 0.5em}Un hombre de cierto distrito adquirió un fuerte buey. Por la noche soñó que al animal le brotaban alas y se escapaba al vuelo. El hombre tuvo miedo de que el sueño le hubiese presagiado la pronta desaparición del buey. Lo condujo al mercado y lo vendió a un precio mucho menor por el que lo había adquirido. Puso el dinero de la venta sobre un pedazo de tela, hizo un ovillo y se lo colgó de un hombro. Luego marchó rumbo a su casa.

A medio camino, encontró a un halcón devorando la mitad de un conejo. Como el ave parecía muy mansa, el hombre la capturó y le amarró una pata a la punta de la tela. Continuó su camino, mientras sometía al ave con una mano. Ésta intentó liberarse en varias oportunidades. En la última tentativa, el hombre disminuyó la presión de la mano sin intención y el halcón alzó vuelo llevándose la tela con el dinero.

Tal vez fue obra del destino, es verdad, pero también es verdad que al hombre no le hubiese sucedido nada si no creyese en los sueños, ni codiciase las riquezas que otros hubiesen abandonado a la vera del camino. Lo que le ocurrió se debió a la creencia en bueyes que vuelan.

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