Opera 7 screen capture {float: right; margin-left: 0.5em}Ojo del mes, agosto-septiembre, 2004

En compañía de lobos, de Neil Jordan

reseña de Rodolfo J. M.

 

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 1em}Neil Jordan (The crying game; Interview with a vampire) comenzó su carrera como escritor a mediados de los años 70, con el libro A night in Tunisia (1976), una colección de cuentos fantásticos que llamó la atención por su particular y oscura imaginación; años más tarde su novela The Past (1980) le abrió las puertas al mundo del cine cuando el director John Boorman le contratara como asesor de guión para su película Excalibur. Después de esto la carrera literaria de Jordan avanzaría paralelamente a la de guionista y director, culminando en el thriller Angel (1982), que recibió una crítica más bien moderada, pero lo suficientemente benigna como para impulsar la carrera del incipiente director.

Congruente con su vocación literaria y el extraño sentido de lo fantástico del que hizo gala en sus primeros libros, en 1984 filmaría En compañía de lobos (The Company of wolves), una reelaboración de la Caperucita roja, cuyo guión escribiera junto con Angela Carter, adaptando algunos relatos de la Carter pertenecientes al libro The bloody chamber (La cámara sangrienta. Edit. Minotauro).

El resultado fue una cinta perturbadora que si bien ha querido ser vista por algunos como una adaptación freudiana de la Caperucita roja, o como una fallida cinta sobre hombres lobo y niñas perversas, e incluso como un gótico sueño húmedo, va mucho más allá de cualquiera de estas interpretaciones.

Opera 7 screen capture {float: right; margin-right: 1em}La cinta comienza en la Inglaterra contemporánea, mostrándonos a Rosaleen, una niña odiosa, según su hermana mayor, quien encerrada en su cuarto para usar con libertad los cosméticos de la hermana, se queda dormida. Es aquí donde la película da su primer giro, introduciéndonos al mundo onírico de Rosaleen, donde los juguetes que adornaban el cuarto se transforman en criaturas gigantes que van dejando paso a un bosque plagado de lobos y hombres lobo que acechan a quien se sale del camino. En este mundo onírico la hermana de Rosaleen muere atacada por los lobos, y la abuela (Angela Lansbury) toma a la pequeña bajo su tutela y mientras le teje una caperuza roja (del color de las amapolas, el color de los sacrificios, el color de sus menstruaciones) que la protegerá del inminente invierno, le cuenta historias sobre la verdadera naturaleza de los lobos. De los cuales los más temibles son aquellos cuya pelambre no está sobre la piel, sino en el interior.

Uno de los peligros de llevar a la pantalla un cuento clásico, así sea en versión actualizada, es el de romper la magia propia de la historia y caer en simplificaciones tipo Disney, donde la ambigüedad y misterio original de los fairy tales da paso a la promoción de moralejas y “valores universales”. En el caso de la Caperucita roja el peligro es doble, ya que el mensaje de la historia podría parecer muy obvio: Niña que creces, si te sales del camino te perderás y posiblemente termines en las fauces de los lobos. Neil Jordan esquiva tales obstáculos de forma poco sorprendente, si tomamos en cuenta la participación de Angela Carter en el guión y consideramos el carácter oscuro y subversivo de sus textos, pero lo hace en forma muy efectiva. La ambientación onírica de la película permite crear un universo inquietante y plagado de símbolos, así como de una belleza poco usual.

Opera 7 screen capture {float: left; margin-right: 1.3em}Metáfora de la iniciación sexual femenina, En compañía de lobos nos dice que fuera del camino acechan los lobos, pero el lobo simboliza muchas cosas: muerte, conocimiento, sexo. Así que si salirse del camino representa el riesgo de la muerte, también representa la posibilidad del sexo y el conocimiento, y con ello la posibilidad del poder. Es como dice la madre de Rosaleen cuando esta le cuenta una de las historias de la abuela,: Si en el hombre hay una bestia, en la mujer también.