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El círculo suicida , de Sion Sono |
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reseña de Rodolfo J. M.
Esta es la escena inicial de El circulo suicida (Jisatsu sakuru), película escrita y dirigida por Sion Sono, y una de las más impactantes entre la nueva ola de terror oriental contemporáneo. Este “efecto kimono”, iniciado por Ringu (Hideo nakata 1998) y continuado por una serie de películas entre las que habría que resaltar La maldición; Circuito; El ojo; y Aguas oscuras, y que no sólo han revitalizado el género de terror, en particular el de fantasmas, sino que han aportado al cine una buena cantidad de herramientas narrativas por explorar. En El círculo suicida nos enfrentamos a una historia que se vuelve más compleja conforme nuevos suicidios empiezan a suceder en la ciudad, como el de un par de enfermeras, donde nuevamente aparece, abandonada allí como por azar, una maleta blanca, idéntica a la encontrada en el andén el día del suicidio de las 54 niñas. El contenido de ambas maletas es el siguiente: un cinta enrollada, una cinta hecha con 200 pedazos de piel humana, cada uno perteneciente a una persona distinta. ¿Se trata de un culto suicida? ¿Hay alguien detrás de todo esto? Un par de policías, interpretados por Ryo Ishibashi y Masatoshi Nagase, dos de los más populares actores en Japón, piensan que hay algo oscuro y deciden investigar el caso. Paralelo a esto vemos al grupo musical preadolescente Desert, formado por niñas de 12 años y cuya canción "Mail me" suena en todas partes y en todo momento.
Llama la atención que la clave del misterio parezca encontrarse oculta en la cultura pop y en los salones de chat de internet, fuera del alcance de los adultos y a total disposición de niños y jóvenes. Otro detalle a resaltar es el nombre del grupo de moda, Desert, el cual cambia a lo largo de la película sin explicación a Dessert, Dessret, y Desart. ¿Mensaje oculto? ¿Exoticidad? La película no está exenta de esto último, y es aquí donde hay que tomar en cuenta los antecedentes de Sion Sono, cuya experiencia previa se remite a los videoclips y a la pornografía gay. El momento de exoticidad más claro sería el protagonizado por Génesis y sus compinches, un grupo de punks Rocky horror show style, y que alcanza lo hilarante por absurdo. Las coreografías y la estética del ya mencionado Desert también son responsabilidad de Sono.
Es triste que la miopía de las distribuidoras nos prive de ver estas películas en pantalla grande, afortunadamente los piratas no han descuidado ese nicho, y ya existe un mercado negro bastante activo donde es posible encontrar en formato vcd esta y otras joyas de la cinematografía bizarra contemporánea.
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