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1. Origen y difusión
El chicle es una gomorresina que se obtiene del tronco del árbol llamado chicozapote (Achras sapota) natural de los bosques tropicales de la península de Yucatán, Belice y el norte de Guatemala. La extracción del chicle se realiza haciendo incisiones en forma de zig-zag desde la base del tronco hasta las primeras ramificaciones del Chicozapote. La resina se escurre por estos canales y es recogida en una bolsa. Los antiguos mayas usaban esta resina para la confección de velas, pero también como goma de mascar en rituales. Para los mexicas el mascado se realizaba en privado por considerarse de mala educación, costumbre que continúa vigente. En la actualidad, las gomas de mascar se elaboran con diversas sustancias químicas, ya no con la resina del chicozapote. Pero la palabra chicle, por extensión, se aplica a toda goma de mascar, natural o no.
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El cómo un producto local se convirtió en una golosina mundial tiene su historia: cuentan que alrededor de 1850 Antonio Lopez de Santa Anna, controvertido personaje de la historia de México, conoció a Thomas Adams, fotógrafo americano. Santa Anna mascaba chicle y Adams preguntó acerca de tal costumbre. Se dice que Santa Anna propuso que tal resina podía ser útil en la elaboración de neumático, y Adams e hijo importaron chicle de México y dedicaron algunos años a tal empresa sin éxito alguno. Por un azar, en una farmacia, Adams notó que la gente compraba cera para un peculiar uso: mascar. Sus neumáticos fallidos se convertirían en una nueva opción. Adicionados con azúcar y esencias refrescantes se presentaban al consumidor en cajas decoradas. Su fábrica casera se convertiría, con los años, en un imperio dueño del término CHICLETS y de otros productos como las pastillas Halls y Certs. En 2002 la marca Adams fue adquirida por Cadburys con una cifra de varios millones de dólares.
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