Breve crónica del cacao

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3. El chocolate, icono cultural

El gusto por el chocolate no sólo ha fomentado búsquedas de nuevas tecnologías para su extracción, reglamentaciones en cuanto a su comercio y manufactura o los nombres de corporaciones que parecieran adueñarse de sendo placer al paladar. Ha motivado expresiones culturales que van desde los afiches hasta la literatura, el cine y la música. Y aún más, el chocolate en sí mismo es materia para la escultura y el modelismo, basta observar los estuches donde se presentan, los papeles que los envuelven y las formas caprichosas como se moldean: conchas, animales, corazones, personajes célebres y figuras geométricas que se antojan no comestibles. Para otros el chocolate es umbral para entrar a mundos maravillosos donde ciertas hadas hacen de las suyas:

El hada de los chocolates


Mis chocolates comenzaron a desaparecer extrañamente día con día. Llegué a
sospechar que eran los ratones quienes los robaban por las noches, pero inmediatamente deseché esa idea pues encontraba como mudo testigo de esos hurtos solamente las envolturas: en la cocina, en el jardín, en el baño, en cualquier otro lugar de la casa.

Harto de esta situación até un chocolate con un hilo largo y al día siguiente por la mañana me dirigí hacia donde me indicaba la trayectoria del mismo, cámara fotográfica en mano.
Cuál sería mi sorpresa al encontrar justo en el otro extremo del hilo, entre las flores, bañada por el sol y con la cara y las manos llenas de chocolate a un hada disfrutando alegremente del último de mis dulces.
Al parecer ella también se sorprendió pues sin atinar qué hacer se quedó quieta por un momento esperando quizás a que yo la confundiera con una mariposa o algún otro insecto. Sin perder un segundo accioné la cámara fotográfica.
Acto seguido desapareció con un vuelo rapidísimo dejando una estela de perfume delicado, casi imperceptible. Sólo me queda de recuerdo una imagen, pequeña muestra de un momento mágico.

Texto e imagen, ©Felipe Huerta

El chocolate también se ha convertido en alegoría de lo amoroso. Desde tiempos de Moctezuma su consumo era asociado con la fertilidad. Nadie olvida a una glamorosa choadicta como Mme. Pompadeur, o a Mme. Du Barry acusada de seducir a sus amantes valiéndose del chocolate. Detrás de toda leyenda hay un poco o, mejor dicho, un trozo de realidad.

Bienvenido amante
Pasa, acomódate en mi boca
amalgámate en ella,
aliénate en mi saliva
adultérate en mis líquidos
lubrícate en mi cuerpo
acelérate, agítate
y en el momento culminante
acertaré a decir
quiero otro chocolate.
©Scarlett Freyre

Podemos culpar al chocolate de la obesidad, de las caries, de la diabetes prematura o de una adicción. Quien conozca la perversión sutil de deshacer un chocolate en el paladar refutará todo lo anterior.

Réquiem por un rey de chocolate

Sucumbido ante la pasión
el Rey de Chocolate se derritió
en la noche de bodas

La Princesa Caramelo lamió esa fascinante masa
ahora amorfa
pero angustiantemente deliciosa

El marqués de Piloncillo
horrorizado
la increpó

La mujer sólo atinó a decir
aún embarrada con su marido en los labios:
"Es que era... de chocolate"

Se rumora que Carlos V
le había propuesto adulterio
aunque ahora con la noticia
de la dulce Viuda Negra
ha decidido
retirar la conspicua proposición

©Walter Jasso

 
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