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Textos ganadores
Primer lugar Al verse sorprendida robando el tabaco de su patrón, la cocinera dejó caer el botín sobre los charales que tenía pulverizados sobre la mesa, principal ingrediente de un extraño guiso. Apresuradamente guardó en una bolsita el revoltijo resultante y así lo entregó al señor de la casa, quien, miope y distraído como era, no reparo en el contenido. Aquel tabaco polvoriento era sencillamente delicioso. Desde entonces, la principal responsabilidad de la cocinera era conseguir el producto, y como no se atrevía a hacerse responsable también de la adicción de su patrón a fumar pescaditos, siguió preparando la mezcla a hurtadillas. Algún tiempo después, una enrarecida especie de tortugas acabó con la población de charales, volviendo imposible el conseguirlos. Tras un par de semanas de abstinencia el patrón se volvió un hombre cruel y violento, aficionado a atormentar a la cocinera, responsable ante sus ojos por aquella desgracia. Cada día pasaba mas tiempo encerrado, flotando en su tina, sin hablar con nadie como no fuera para proferir espeluznantes maldiciones. Al cabo de dos silenciosos meses varios peones se aventuraron a penetrar en el baño. La habitación estaba desierta, y en la tina llena de agua amarillenta nadaba ansiosamente un pequeño pececillo.
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